La caducidad del paraíso y el olvido.
3067 entradas después, en junio DE 2026 decidí cerrar el
blog. Entiendo que ya no tiene recorrido. De hecho (salvo alguna excepción y no
demasiado concreta) nadie me a preguntado por el tema. Por lo que ya no tenía
sentido seguir.
Duele cerrarlo porque al final ha sido parte de mi…pero ya no tiene recorrido. Es la época de la IA, del Instagram, de lo rápido. De lo que nunca fuimos.
Del templo a la taberna…(18 años)
Soy un romántico (un poco borde, sin duda) pero romántico.
Hasta no hace mucho tiempo yo corría solo. Y la soledad me
llenaba. Iba del trabajo a casa, de casa al camino, del camino al asfalto, del
asfalto a casa, y allí anotaba cada día de entreno en una libreta azul, en cuyo
reverso a su vez escribía mi historia. Así hacia mecer el columpio de mis días
como corredor.
No recuerdo bien cómo llegué a pertenecer a este club. Si
realmente yo lo encontré o si fue al revés, y sí tras una curva el vino en mi
busca. No recuerdo cual fue el primer rondo villano que rondé, cual la
primera carrera que corrí bajo este estandarte que lleva una victoria sin
cabeza y en zapatillas como símbolo principal. Ni como surgieron palabras
en mi vocabulario como patas cagas, equipo, si tú caes yo caigo, villano o
rebanar en lugar de adelantar. Desde aquel momento hace 18 años he seguido
haciendo lo mismo que hacía cuando salía yo solo, pero en compañía. Y transité
sin hacer cuentas ese paso de ir del templo a la taberna sin complejos. Dejé de
anotar los entrenos, para qué, eran tantos que perdí la cuenta en cualquier
cuneta o llegada al sprint tras una quedada.
Lo que sí recuerdo son las alegrías y las penas vividas en
este club junto a mis compañeros de “correrías”, y no porque mi memoria sea la
de los elefantes sino porque con mi prosa vil fui rellenando espacios en blanco
en este blog. Llenándolo de lágrimas, risas, nubes y versos a partes casi
iguales junto a fotos, estadísticas y posibilidades efímeras. Un tiempo, estos
casi 20 años, en el que incluso me ha dado para conseguir alguna amistad de
gente que en otras circunstancias ni siquiera hubiese imaginado. Y que creo que
a vosotros os pasara lo mismo.
ESTE BLOG, VUESTRO BLOG, MI BLOG
Y es que, tras 3067 entradas de blog en estos 18 años,
rozando los 2.057.021visitas (más de dos millones) y 200.000
comentarios, sería difícil cuantificar las satisfacciones que me ha brindado
este blog, un espacio maravilloso que inventé una tarde de junio. En este
tiempo, tanto el club como el blog se ganaron el cariño de muchísima gente ( y
como somos seres humanos, la envidia y el rencor también). Pero sobre todas las
cosas, abrí mi corazón de par en par, dejando entrever mis virtudes y mis
miserias, mostrándome tal como soy, porque este blog aun estando dedicado a un
colectivo lleva mi firma. Eso fue inevitable. Me expuse demasiado, quizás, pero
no me arrepiento de nada.
En él, de cualquier manera, ha habido una cantidad
innumerable de colaboradores (todo el que ha querido que su relato, vivencia o
carrera fuese publicada no se le ha negado, este fue también su trozo de cielo,
por supuesto)
Se han escrito y publicado crónicas reales, ficticias,
relatos de sufrimiento en la carrera, historias de gozo al cruzar las metas,
acertadas, surreales. Conjugando a veces verbos imposibles. Hablando de
vosotros, amigos, al fin y al cabo.
No pensé ganar un Pulitzer por todo ello, pero si el haber
llegado en algún instante a vuestros corazones, eso ya me sería harto
suficiente. He suplantado nombres para firmar alguna que otra. He plagiado “a
mi manera” canciones y poemas para hacerlos nuestros. He atrapado nubes que
sería imposible hacerlo sin una pizca de imaginación.
Confeccioné un calendario, colgué algunos
entrenamientos. Invente una liga, que Edu Lozano plasmo en un Excel anual donde
cada lunes se dejó los ojos buscando resultados para actualizarla.
Pero llego la caducidad del paraíso.
Llego un momento que ya no rodaba. Ya no me
llegaba la imaginación, no llegaban las crónicas (salvo alguna excepción como
la de Miguel A Rozas). Llego un momento que yo ya no sabía quién corrió tal
carrera y quien no, me faltaba información. Tenia que indagar en
clasificaciones y buscar fotos porque ya no me llegaban como antes. De repente
me encontré cansado, hastiado, sin fuelle para seguir, y muy triste. Y fue
cuando me di cuenta de que el blog había muerto. Y con él, aunque suene fuerte,
parte de mí.
Os agradezco a todos el haberme otorgado este espacio durante
estos años. Los que estáis en el club y a todos esos que alguna vez estuvisteis y formasteis parte
de él, de los que aprendí y siempre me aportaron algo. De corazón.
Son tantos los ratos y los nombres que prefiero no escribir
uno solo. Todos me habéis aportado algo en estos años. Y casi siempre para
sumar.
Pero debo nombrar a la única persona que de verdad me dio siempre su apoyo, su opinión sincera y los ánimos para seguir aún contra viento y marea NATI LAHOZ
Correr y delirar …
Correr y abandonarlo todo…
Correr y atravesar….
Llegar hasta el final de toooodo

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